Instalación de relés de control de potencia que todo electricista debe dominar

¿Qué es un relé de control y cómo se usa?

Un relé de control es un dispositivo que permite activar o desactivar un circuito de potencia a partir de una señal de control. Su elemento principal es la bobina, que al energizarse genera un campo magnético que acciona un conjunto de contactos mecánicos. En muchos modelos encontramos un COM (punto común), junto a un contacto NO (normalmente abierto) y, en otros, un contacto NC (normalmente cerrado). Al energizar la bobina, los contactos cambian de estado, permitiendo o interrumpiendo el paso de la carga en la sección de potencia. Esta separación entre lógica de mando y carga facilita la seguridad operativa y la fiabilidad, especialmente en instalaciones donde conviven distintas tensiones y niveles de protección. La capacidad de conmutación y la compatibilidad con la tensión de trabajo definen si se utiliza un relé de control frente a otros dispositivos de mando, y deben valorar también el tipo de carga que se maneja.

En el entorno de un cuadro de control, la bobina se energiza con una señal de control proviniente de un control lógico (PLC, temporizador o pulsadores). El estado de los contactos modifica la trayectoria de la carga, permitiendo o interrumpiendo su paso. Para cargas que generan transitorios elevados, conviene incorporar medidas de protección de contactos y de supresión de transitorios, como un diodo de supresión en DC o una red RC para AC, evitando arcos y desgaste prematuro. Es crucial asegurar el correcto aislamiento entre la lógica de mando y la carga, así como respetar las recomendaciones de cableado y la puesta a tierra del cuadro.

Tipos de relés de control

Entre los tipos de relés de control destacan el relé electromecánico, que utiliza una bobina para mover mecánicamente los contactos; el relé de estado sólido (SSR), que emplea semiconductores para conmutar sin partes móviles; y los relés temporizados o de retardo, que introducen un retardo en la acción de conmutación. Cada tipo tiene implicaciones en la capacidad de conmutación, la vida útil de los contactos y la compatibilidad con cargas inductivas o resistivas, por lo que la elección debe basarse en la función de mando, la durabilidad deseada y el entorno de instalación.

Normativa y buenas prácticas

La selección e instalación de relés de control deben considerar criterios de seguridad y aislamiento entre la lógica de mando y la carga, así como prácticas adecuadas de cableado y etiquetado. En el ámbito eléctrico industrial, conviene revisar normas de seguridad y de control, como IEC 60947 y EN 60204-1, que establecen criterios para la separación de circuitos, pruebas de maniobra y protección frente a sobretensiones. También es recomendable verificar la adecuación del IP rating y condiciones ambientales, así como mantener una documentación actualizada de esquemas, referencias de contactos y capacidades de conmutación para el mantenimiento y la seguridad operativa.

¿Dónde se conecta el relé?

Un relé eléctrico típico organiza su operación en dos bloques funcionales: la bobina de mando y el conjunto de contactos de potencia. En instalaciones, este diseño permite el aislamiento galvánico entre el suministro de control (bajo voltaje) y el circuito que alimenta la carga. En la práctica, la conexión de los contactos se realiza en el recorrido de la carga, conectando la fuente de alimentación a través del Común (C) hacia el conductor que alimenta la carga, y utilizando el NO o el NC según la lógica deseada. Este esquema facilita que las señales de mando cambien el estado del circuito de carga sin que exista una convivencia eléctrica directa entre control y potencia.

Para la bobina, identifique los bornes y conéctelos a la fuente de control correspondiente. Si la bobina es de DC, tenga en cuenta la polaridad y, al dirigir la bobina desde un transistor o módulo de mando, suele ser recomendable colocar un diodo de flyback en paralelo para mitigar picos de voltaje. En el caso de bobinas de AC, no se emplean diodos; en su lugar, conviene usar elementos de protección como un snubber RC o un varistor para limitar transitorios y ruido, siempre respetando la tensión nominal de la bobina y la normativa aplicable. Esto ayuda a prolongar la vida del relé y a evitar disparos spurios en el mando.

Del lado de la carga, conecte el Común (C) del relé al conductor de alimentación de la carga y utilice el contacto NO o NC para completar o interrumpir el circuito según la lógica deseada. Verifique que el contacto pueda soportar la corriente de la carga y el tipo de carga (resistiva, inductiva, o capacitiva). Para cargas inductivas, es recomendable instalar un snubber en el recorrido de contacto para reducir arcos y desgaste. Mantenga la separación entre los conductores de control y los de potencia, utilice un zócalo/base de relé para asegurar conexiones firmes y facilitar el reemplazo, y verifique el apriete de los bornes conforme a las especificaciones del fabricante y la normativa eléctrica local. Si se requieren soluciones de disparo a distancia o mayor aislamiento, considere alternativas de acoplamiento óptico para reforzar la separación entre señales de mando y carga.

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¿Qué es el 85 y 86 en un relé?

En la mayoría de los relés electromecánicos, las designaciones 85 y 86 corresponden a la bobina de conmutación. Al aplicar una tensión entre estos dos terminales, se genera un campo magnético que desplaza el conjunto de contactos y cambia el estado de salida. Es fundamental distinguir estos terminales de los de los contactos (típicamente 30, 87 y 87a en relés SPDT/DPDT). En relés de control, la representación 85/86 y la polaridad pueden variar según el fabricante; para bobinas de AC el voltaje aplicado es alterno y no hay polaridad, mientras que para bobinas de DC sí puede haber polaridad a considerar.

Cuando la bobina es de DC, muchos fabricantes asignan 85 al lado negativo y 86 al lado positivo, especialmente si hay un diodo de protección o un supresor paralelo. En cambio, en AC la polaridad no aplica. Si el relé incorpora un diodo de protección, conectarlo en la polaridad correcta es crucial; de lo contrario, la bobina no energiza y el conmutador no actuará. Existe también la posibilidad de que se use un varistor u otro elemento de supresión; verifica la hoja de datos para confirmar los componentes integrados y sus posiciones de conexión.

Para un diagnóstico práctico en el taller, realiza primero una comprobación de continuidad de la bobina con un multímetro en modo ohmios para confirmar que existe una resistencia razonable y sin cortocircuitos. Valores exactos varían por modelo, por lo que conviene consultar la hoja de datos del fabricante. Nunca energices la bobina con una tensión que exceda la especificación de la bobina, ya que esto puede dañar el relé y sus contactos. Si hay un diodo de protección, aplica la tensión en la polaridad indicada; si no hay diodo, la polaridad no afecta al funcionamiento. Una vez energizado, verifica la respuesta de los contactos (los terminales 30, 87 o 87a según el tipo) para confirmar que cambian de estado correctamente; en instalaciones industriales se recomienda incluir medidas de protección para la conmutación de cargas inductivas.

En proyectos eléctricos, el manejo de 85 y 86 debe realizarse conforme a la normativa vigente de seguridad eléctrica y con dispositivos de protección. Mantén aislados los circuitos de control de los de potencia, utiliza cables certificados, y verifica que los intervalos de aislamiento y la separación física cumplen con las especificaciones de seguridad. Consulta siempre la hoja de datos del fabricante para identificar la polaridad, el voltaje nominal y las posibles opciones de conexión de supresor para tu configuración.

¿Cómo funciona un relay de potencia?

Un relay de potencia es un dispositivo de conmutación electromecánica diseñado para controlar cargas de alta corriente en instalaciones eléctricas. En su interior se encuentra la bobina de mando, que al energizarse genera un campo magnético capaz de mover la armadura y cambiar el estado de los contactos de potencia. Estos contactos pueden disponer de configuraciones NO o NC, o combinarse para lograr lógicas de conmutación específicas. La fiabilidad depende de la calidad de los materiales de contacto, la geometría de la cámara de conmutación y el manejo del arco eléctrico durante la apertura o cierre. En la práctica, se busca minimizar pérdidas, reducir desgaste mecánico y mantener un adecuado aislamiento entre la señal de mando y la carga.

Pasos de funcionamiento

Cuando se aplica la señal de mando a la bobina de mando, se energiza y genera un campo magnético que atrae la armadura. Este movimiento cierra los contactos de potencia (configuración NO) o los abre (configuración NC), permitiendo o interrumpiendo la trayectoria de la carga. Durante la conmutación pueden formarse arcos eléctricos, por lo que a menudo se emplean materiales de contacto resistentes y, cuando procede, redes de supresión tipo snubber RC para mitigar picos. Al desenergizar la bobina, la energía almacenada en el flujo se disipa y la armadura regresa gracias al muelle, restableciendo el estado inicial. La vida de los contactos de potencia depende del número de ciclos y del régimen de temperatura, por lo que conviene vigilar la curva de calentamiento y aplicar derating para evitar sobrecalentamientos.

Tipos de solución y normativa

En la práctica se utilizan principalmente relés electromecánicos y relé de estado sólido (SSR). Los relés electromecánicos ofrecen robustez y un buen aislamiento galvánico entre mando y carga, pero están sujetos a desgaste por conmutación de contactos de potencia y requieren mantenimiento periódico. Los SSR emplean dispositivos semiconductores para conmutar sin partes móviles, lo que reduce el desgaste y facilita conmutaciones rápidas, aunque pueden disipar calor y presentar una caída de tensión en la carga. En cuanto a normativa, es fundamental cumplir marcos de seguridad y compatibilidad electromagnética conforme a estándares como IEC 61810 (relés electromecánicos) y IEC 60947-4-1 (contactores y arrancadores), entre otros. Además, la instalación debe considerar protección frente a sobretensiones, armónicos y interferencias, adaptándose a la normativa local aplicable.

Recomendaciones prácticas para electricistas: coordina el relay con las protecciones de la instalación y verifica que la tensión de mando sea compatible con el sistema de control. Dimensiona la capacidad de carga para evitar derating excesivo y añade dispositivos de protección contra arco o redes de supresión cuando la conmutación de la carga lo requiera. Asegura una adecuada disipación de calor, especialmente en SSR, y contempla la ventilación del cuadro. Realiza inspecciones periódicas de los contactos de potencia para detectar signos de desgaste o pitting y planifica cambios preventivos para mantener la continuidad operativa de la instalación.